martes, 23 de mayo de 2017

La victoria perdida, la derrota ganada.


Ayer, 21 de mayo de 2017 se celebraron primarias en el PSOE, entraban en competición tres candidatos a la Secretaría General; Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López. Quienes partían con más ventaja para ser la próxima Secretaria General, en este caso, eran Susana y Pedro. El proceso de primarias se abrió con expectación, tanto por parte de la militancia como por parte de los medios de comunicación y la opinión pública. Pues desde octubre el PSOE estaba huérfano en lo que a Secretario General se refiere tras la dimisión forzada de Pedro Sánchez. Se constituyó una Gestora que planificara toda esta transición que acabó ayer, pero que situó a la organización en tierra de nadie durante todo este tiempo.

El resultado de la recogida de avales auguraba un resultado claro y sólido por parte de Susana Díaz, ya que consiguió reunir alrededor de 60.000 avales, mientras que Pedro Sánchez se quedó por debajo de los 55.000 avales, por último, Patxi López apenas pudo reunir algo más de los 10.000 avales.

Ante este panorama, Susana y su gente parecía que tenían el camino hacia la Secretaría General cada vez menos angosto. Posteriormente comenzó la campaña por competir en las primarias. Pedro Sánchez y sus seguidores sabían que tenían que movilizarse más de lo que lo hicieron para la recogida de avales, porque al tener en contra a casi todos los dirigentes provinciales y autonómicos esto suponía un duro lastre con el que tenía que caminar durante todo el proceso. Mientras que Susana tenía a favor a muchos de los dirigentes del partido, su lastre era el discurso que planteaba y ser una casi desconocida fuera de Andalucía, pero también daba la impresión de que seguía siendo una líder de una Comunidad Autónoma y no la líder de una organización que está asentada en 17 Comunidades Autónomas, dos Ciudades Autónomas y 50 provincias.

Si observamos también los discursos, podemos apreciar que son muy distintos, no solo ya entre Susana y Pedro, sino también el de Patxi. Desde que se produjo la dimisión de Pedro Sánchez en octubre, él enarboló a la militancia como poder legítimo de decisión dentro del PSOE. También reclamó el giro del centro a la izquierda que el partido socialista quería volver a ser un referente en la política española y europea. Por otro lado, el discurso de Susana se centraba básicamente en las debilidades de Pedro, en la moderación ideológica de esta, sus mensajes y que ella misma era la garantía que necesitaba el partido para volver a la senda de la victoria. Por último, el discurso de Patxi López, que lanzaba un mensaje sensato pero con poca fuerza, con muy poco convencimiento para la militancia, el mensaje de la cordialidad y el sumar todos para levantar al partido de la frustración en la que se había anclado.

El ambiente era el más propicio para la polarización, para que se produjera el desgaste de Pedro y Susana, ya ganara una y perdiera el otro o viceversa. Unos asumieron las primarias como un paseo triunfal, otros lo vieron como un medio para volver a ofrecerle vitalidad a la organización a sabiendas de que adolecían de cierta debilidad que les dificultaba el éxito. Unos se enorgullecieron del resultado cosechado durante el período de recogida de avales pero no pudieron “gestionar” de la misma forma los votos cosechados el domingo. Otros recogieron los frutos que proporcionaba el liderar el recurso de la militancia primero, el aparato después.

Por eso se produjo la victoria de Pedro Sánchez, una victoria que se empezó a cosechar tras la derrota en el Comité Federal de este. La derrota de Susana se produce por la ambición de esta, pero también por contar solo con el aparato y no con el conjunto de la organización, también se produce por el vacío en sus mensajes, falto de ideas. Porque no solo era cuestión de ganar sino de ofrecer algo más a la masa social del PSOE.

El resultado es el que es, esto no augura un éxito en las próximas citas electorales, pero hace evolucionar a una organización que lo necesitaba para seguir existiendo, para ser el motor que necesita la sociedad. Las primarias fueron algo que solo les concernía a la militancia, pero el modelo de partido que ganó el domingo le atañe a la sociedad.

lunes, 8 de mayo de 2017

Sociedad y diversidad funcional.


El otro día, en un taller formativo, les explicaba a unos jóvenes lo que suponía tener una diversidad funcional de tipo físico, en concreto una tetraplejia. Cómo afrontarla de la mejor forma posible y como aceptarla y tolerarla de manera que no suponga una frustración imposible de superar, pero también como la sociedad observa a la persona que tiene un tipo determinado de discapacidad. Como la ve, como la trata, porque suele tratarla de forma diferente, a veces injusta. También les explicaba la función terrible que hacen unos prejuicios muy asentados en una sociedad determinada. Les exponía que una sociedad con muchos prejuicios es una sociedad que no es del todo abierta, tolerante y que no se encuentra capacitada para aceptar el hecho de que la persona con diversidad funcional tenga la necesidad de tener una vida propia, de participar de la vida en sociedad sin las ataduras que, a veces, produce la familia y las opiniones preconcebidas. Porque cuando se depende exclusivamente de la familia sin tener unos recursos que te permitan el decidir cuando salir o cuando entrar, cuando ir o cuando venir, cuando estar o cuando no estar en un sitio en concreto, da lugar un estado de frustración similar al hecho de tener que hacer frente a una discapacidad. Teniendo a su vez una doble responsabilidad moral, la de él mismo y este con su familia, que en la mayoría de los casos tiene apariencia de mujer. Creando así una situación muy frustrante y muy desigual.

Se despoja al individuo de cierta dignidad que le corresponde como ser humano, de la misma forma que se le despoja de esa dignidad cuando al diverso funcional en edad adulta se le ofrece un trato infantil. Negándole su responsabilidad ante cualquier situación perniciosa que tenga que gestionar. Lo que a su vez, en la sociedad se instala la pregunta ¿Cómo vas a ser capaz?

Ante esto, la sociedad lo ve habitual, normalizando así un proceso de desintegración, no inclusivo que desemboca en unos prejuicios que moldean una realidad fija, sin cambio alguno. Un modo de vida que impide que muchas personas se desarrollen, se integren en la sociedad, en el mercado laboral o que impide la evolución en su etapa formativa.

Aún recuerdo, en mis primeros cursos en la universidad presencial, los profesores nos animaban a que hiciéramos alguna estancia en el extranjero, como forma enriquecedora en nuestro desarrollo personal y profesional. Sin embargo, yo y muchas personas en mi situación, lo tenían que observar desde una situación ajena. Porque no existían los medios adecuados para que un estudiante con diversidad funcional solicitara una beca para realizar unos estudios en otro país. Esta realidad que vivimos y que muchos siguen viviendo crea una desigualdad lacerante, desaprovechando un valor añadido muy importante para la sociedad.

Si la sociedad quiere superar estos hechos y derribar estos prejuicios debe de empezar por repensar que la diversidad funcional deje de ser un problema familiar para pasar a ser un hecho circunstancial del individuo, superarlo e involucrarse en la vida en sociedad, rompiendo esas barreras que constriñen, rompiendo ese techo de cristal que les limita.

Porque la sociedad evoluciona y en ese desarrollo el colectivo de personas con diversidad funcional necesita participar, dejando a un lado los clichés, los estereotipos. Porque una vez fueron inválidos, para dar paso a unos minusválidos, para posteriormente ser unos discapacitados, pero por encima de todo, individuos con unas necesidades muy básicas, como puede ser la participación plena en la sociedad. Porque el Estado debe de ofrecer otro enfoque para que coexistan diversos modelos de vida, para personas esencialmente diversas.

martes, 28 de marzo de 2017

Apelar


¿Es posible prometer la gloria sin apelar al futuro? ¿Es posible garantizar el éxito sin propuestas para el futuro y rememorando lo bien hecho en el pasado?

El domingo empezó a lo grande la síntesis de lo ocurrido todo este tiempo atrás. Susana Díaz puso en escena lo que tanto tiempo estaba planeando entre bambalinas, con delfines de por medio. Dio el salto en Madrid, como a los políticos ambiciosos le gustan, con un baño de masas, con barones y líderes históricos arropándola. Contando con Eduardo Madina en sus filas, tiempo atrás defenestrado por el desinterés de Díaz.

El discurso fue un canto a todo lo realizado por los Gobiernos de Felipe González y José Luís Rodríguez Zapatero. Fue una rememoración a la construcción del Estado del bienestar, al modelo educativo y un homenaje a la labor de los presentes en el ámbito autonómico y local. Fue una súplica a las emociones y pasiones de muchas y muchos que asistieron a IFEMA, prometiendo la tan deseada gloria que le espera al partido gracias a ella, su figura, su pasado y su mensaje.

El discurso de Susana Díaz fue un relato demasiado bueno, demasiado prometedor, demasiado ilusionante para un ambiente grandioso para hacer levantar a militantes y simpatizante, para arrancar risas y aplausos cada vez que rememoraba la gran gestión realizada antaño.

El domingo no solo se presentaba Díaz, sino que también daba comienzo a un periodo bastante polarizao que se va a cobrar muchas más víctimas de las que se ha cobrado ya. Esta guerra fratricida que va a dar comienzo será la síntesis a lo que ella misma y su entorno comenzaron. Nunca dio el “salto” a Madrid, en todo este tiempo, porque no se veía con posibilidades de arrasar, de no tener rival. Sin embargo, lo hace en unas circunstancias en las que sabe que no las tiene todas consigo. Por eso ha querido hacer pública su candidatura a Secretaria General del PSOE en la capital del Reino de España, para demostrar músculo ante un delfín amotinado que está jugando la baza de las bases frente al aparato. Mientras que ella juega la baza de todos los dirigentes y líderes políticos históricos, locales y autonómicos para que movilicen a sus bases, porque esta da la imagen de ser incapaz de movilizarlas con su discurso.

Pensar que en política la ambición colectiva se sobrepone a la personal es ofrecer una realidad no del todo cierta. La ambición personal existe, por eso hay tres candidatos a participar en las primarias. Porque si la ambición fuera colectiva, la Gestora no hubiera estado presente todo este tiempo.

Después de junio habrá un nuevo PSOE, pero previamente entrarán en confrontación dos modelos de partido, en el que la confrontación que existirá dará lugar a un conflicto inimaginable, con una gran incertidumbre, entre la militancia, pero también en la sociedad. 

Por lo tanto, garantizar la gloria de un partido en base a los buenos resultados del PSOE en el pasado, a la emoción y la pasión sin apelar al futuro, sin recurrir a las oportunidades que les podemos ofrecer a la sociedad, a las generaciones actuales y futuras, sin ofrecer un modelo de sociedad, un modelo productivo, educativo, de investigación y desarrollo distintos, la desafección y el desapego seguirán teniendo más influencia en el devenir político del Partido Socialista, que Susana Díaz sea Secretaria General o que las compañeras y compañeros participen en masa en las primarias de mayo.

El quid de la cuestión no está en que Díaz sea mejor que Pedro Sánchez para liderar el partido. Está en el discurso y su contenido. El domingo hubo demasiada demagogia en su mensaje. El domingo se volvió a sobrevalorar el liberalismo en el discurso socialista. Un discurso cargado de ilusiones, de corazonadas, pero falto de valores nuevos, valores que sin quererlo nos está demandando la sociedad.

Porque la sociedad apela a un futuro distinto al presente, sin el cortoplacismo reinante por parte de la política. Porque la sociedad no necesita que el PSOE le haga frente al Gobierno de Rajoy. La sociedad necesita un PSOE alejado de esa polarización en la que se va a encontrar estos meses. Necesita canalizar sus demandas por un medio que no adolezca de demagogias, de emociones, ni pasiones.

La sociedad quiere otra cosa y con el discurso del domingo en Madrid no se le está ofreciendo.

domingo, 15 de enero de 2017

Apuntalando canales


En la democracia representativa resulta importante la participación de los ciudadanos en las organizaciones políticas y sociales. Ya sea a través del voto en los comicios electorales o en la adhesión a cualquier acción colectiva dispuesta por los diferentes actores sociales. En este tipo de democracia las organizaciones políticas son las responsables de conectar las demandas originadas desde la sociedad hacia los gestores del Estado.

Desde el principio de la crisis económica, a mediados del 2007, y posterior Gran Recesión se originó un gran descontento y rechazo hacia las principales instituciones políticas y a la implementación de sus políticas de recortes. Producto de estos acontecimientos fue la creación del movimiento social 15 – M, surgido a raíz de la manifestación en Madrid el 15 de mayo del 2011 llevada a cabo por diferentes colectivos sociales en contra de lo establecido. Este movimiento tuvo notable éxito ya que se reprodujo en gran parte de las ciudades españolas.

El éxito de este movimiento al margen de las principales organizaciones política ocasionó una activación tímida de los principales partidos políticos mediante medidas por parte del Gobierno, “fichajes” de algún que otro representante de las protestas o propuestas por parte de la oposición. Esto no consiguió traducirse en el apoyo necesario en los próximos comicios electorales, sino que la desafección y el desapego hacia la democracia representativa en general y el PSOE en particular aumentaron de manera notable.

Nos guste más o nos guste menos la crisis que viven estas dos instituciones supone un mal mayor para la sociedad. La democracia representativa poco a poco se recupera, ya que en el Parlamento y el Senado, pero sobre todo en el primero, se ha producido un cambio importante. Este cambio es la transición de un modelo multipartidista moderado hacia un multipartidismo fragmentado. En el primero había una representación de diversas formaciones políticas con una o dos formaciones en clara ventaja. Esto suponía la formación de Gobierno y apoyos en el Parlamento y el Senado sin muchos contratiempos. Mientras que en el multipartidismo fragmentado se caracteriza por una pluralidad de organizaciones políticas con clara ventaja de tres o más partidos políticas, lo cual dificulta la gobernabilidad.

Los principales resultados de esta transición han sido la aparición de Ciudadanos y Podemos en el panorama político estatal, pero no solo la simple aparición, sino la ocupación de un espacio que antes ocupaban solamente PP y PSOE respectivamente, pero que ahora se reparten cuatro partidos políticos.

Por la posición que ocupaba y por ser el que gobernaba cuando apareció la crisis, el PSOE está viviendo una crisis de legitimación, confianza, desafección y desapego que no pueden ser comparables en todo este tiempo atrás. El canal de participación que proporcionaba a la sociedad está roto y en mal estado. El proceso de primarias que permitió a toda la militancia elegir al Secretario General en julio de 2014 se vivió con mucho entusiasmo. Unos lo vieron como un paradigma para atraer a militantes y simpatizantes desencantados y así recuperar la posición perdida tras la crisis, mientras que otros veían el proceso como un peligro para la existencia de la formación, la imagen que se pudiera proyectar y lo novedoso de la elección del líder.

Con Pedro Sánchez al frente del PSOE parecía que la situación iba a cambiar pero tras los malos resultados tanto en las elecciones generales como en Galicia y País Vasco, además de la rebelión de varios miembros de la ejecutiva, forzaron la dimisión precipitada de Pedro. Tras esto se formaba una Gestora capitaneada por Javier Fernández. Que tenía como misión fijar la fecha del proceso de primarias y posterior Congreso Federal para elegir al nuevo Secretario General en junio de este año.

Cuando llegue junio, serán ya nueve meses sin liderazgo, con una imagen totalmente fragmentada que hemos ofrecido a la sociedad, con líderes más interesados en su proyecto personal de liderazgo que en el proyecto que debe suponer reconstruir el canal de participación que ha sido y es el PSOE. La ambición de los líderes no sirve para reconstruir una imagen y unas siglas en las que confiamos muchas personas como motor de cambio de la sociedad. El proceso de primarias que se abra en mayo debe de ser una iniciativa enriquecedora de participación, de intercambio, que no confrontación, de discursos que refuercen ese canal de participación tan necesario para la sociedad en general y para los ciudadanos en particular. Porque el PSOE nunca será un proyecto personal, sino colectivo. En estos tiempos, si no entendemos esto, nos seguirá yendo muy mal.

Lo comenté en su tiempo y lo reafirmo ahora, el PSOE no puede garantizar la estabilidad de un Gobierno que ha implementado unas medidas muy dañinas para los diferentes colectivos más desfavorecidos antes y durante la crisis, porque ese no puede ser nuestro proyecto, ni en el corto, medio o largo plazo.


domingo, 20 de noviembre de 2016

El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos.


El miércoles me desperté con una noticia inesperada, mientras lo hacía entraba mi madre para bañarme, lo hacía con un comentario difícil de creer por lo ilógico que suponía no solo en el imaginario colectivo, sino también el mensaje que estaba implícito en la opinión pública. Que la señora Hillary Clinton iba a ser la próxima inquilina del Despacho Oval de la Casa Blanca de los Estados Unidos. Esta creencia se destruyó en el momento que mi madre tardó en decirme que Donald Trump había ganado las elecciones. Curiosamente, a la vez, mis pensamientos recordaron una de las famosas frases de la película Casablanca que da título a este artículo.


El miércoles no entraron los alemanes en París, pero ganó las elecciones Trump. Las encuestas, sondeos y demás estudios demoscópicos no vaticinaban este resultado, pero sí la victoria de Hillary Clinton por un estrecho margen. De manera similar, la victoria del Brexit también nos cogió a muchos por sorpresa. El éxito electoral del empresario ha sido, desde el punto de vista de la opinión pública algo ilógico, de la misma forma que hubiera sido ilógico que el senador Bernie Sanders hubiera ganado las primarias en el Partido Demócrata para ser candidato a la Presidencia de los EE.UU.


Durante el proceso de primarias de ambos partidos, Republicano y Demócrata ha seguido una pauta en el que todo parecía muy previsible. Hillary iba a ganar a Sanders, Trump lo iba a tener complicado para ganar las primarias en el Partido Demócrata y si las ganaba, que era harto complicado, perdería las elecciones contra la candidata del Partido Demócrata. Hasta varias personalidades con peso dentro del Partido Republicano le retiraron el apoyo por la carrera hacia la Casa Blanca, como fue el caso del congresista Paul Ryan, por destaparse varios casos de posible abuso sexual por parte de Donald Trump en la década pasada. Los hechos eran de tal magnitud, que parecía la formación conservadora iba a perder de nuevo la posibilidad de que su candidato finalmente no ocupara la Presidencia de los EE.UU.


Las primarias y la campaña electoral se han caracterizado por las declaraciones polémicas de Trump, los insultos hacia sus rivales en las primarias y las distintas promesas electorales de corte nacionalista y demagógico. Tales como la expulsión de musulmanes, derogar el TTIP o el acercamiento a Vladimir Putin. Mientras que la campaña de Hillary Clinton ha estado salpicada por el uso de un servidor privado para la gestión de correos electrónicos con información clasificada cuando era Secretaria de Estado, caso que ha sido investigado hasta haces dos días antes de la celebración de las elecciones por el FBI.


Lo que podemos apreciar que en estos comicios han estado más presente los deslices que han tenido los dos candidatos, más que los eslóganes durante la campaña o la exposición de grandes discursos, con un contenido importante en materia económica, social o de seguridad. Que se diferencia de las campañas de Barack Obama, que eran precisamente todo lo contrario a lo ocurrido estos meses.


La Administración de Donald Trump, tras lo visto en campaña electoral, será una total regresión a gran parte de las medidas tomadas por la Administración Obama. En materia de política exterior, Estados Unidos se volverá a subir a la torre defensiva para gestionar las relaciones con sus vecinos de América Central y del Sur y el Caribe. Una posición que probablemente no ayude a mantener unas relaciones cordiales. Con respecto a la Unión Europea, serán más distantes. Muchos interesados en política exterior, periodistas, sociólogos y politólogos tendremos que releer o hacer memoria de lo leído en el ensayo “Poder y debilidad: Europa y Estados Unidos en el Nuevo Orden Mundial” de Robert Kagan. Porque la victoria de Trump supone esto, una vuelta del realismo frente al idealismo que propugnaba en parte Obama. Es una vuelta al uso del “hard power”.


Finalmente, creo que el mundo no se derrumbará del todo, dentro de dos años hay elecciones legislativas, lo que puede poner un contrapeso importante a la Administración Trump.


Por otro lado, la gente se seguirá enamorando. El nacionalismo europeo ya ha encontrado su pareja de baile. ¿La encontrará la Unión Europea?

domingo, 3 de abril de 2016

Ideología, tolerancia y diversidad.


¿Qué es la ideología sino un estilo de vida? Podría decirse que esta pregunta se contesta ella misma. Sin embargo, hay quien piense que esto no tiene porqué ser así, que pueda haber personas que vivan sin ideología.

Las ideologías se forman a partir de determinados valores. Estos se imponen, se establecen, se asimilan a través de diferentes medios. Ya sea mediante un discurso eficaz, la imposición a través de la violencia que ejerce el Estado o distintos grupos terroristas o políticos. A lo largo del siglo XX han prevalecido apenas tres ideologías que se mantuvieron a través de las políticas de terror, que conllevaban la aniquilación de vidas humanas. El fascismo en sus versiones centroeuropeas y mediterránea por un lado. Por otro lado, el socialismo y el comunismo soviéticos y el maoísmo en China. Estas ideologías mencionadas supusieron la muerte y asesinato de casi 200 millones de personas.

Tras el derrumbamiento del sistema económico de la Unión Soviética frente a la supervivencia de la socialdemocracia y el liberalismo supuso la creencia de que las ideologías que estaban impregnadas por el terror se habían acabado. Que los conflictos acaecidos en las primeras décadas del siglo XX no volverían a ocurrir más. Que no se produciría otra guerra fría.

Sin embargo, el martes de la semana pasada murieron 35 personas y decenas de heridos, muchos de ellos muy graves que han hecho crecer el número de víctimas, en dos atentados terroristas en Bruselas. Estos ataques y el de noviembre en París fueron producidos por la organización terrorista Estado Islámico, la cual está establecida en Oriente Próximo, concretamente Siria e Irak. Esta organización impone en sus territorios una interpretación del Islam muy subjetiva y totalitaria, ya que se asesina a personas contrarias a los valores que están imponiendo en sus sociedades.

A la hora de escribir este artículo, lo primero que hice es viajar entre mis recuerdos y me dirigí hacia un ensayo, en mi opinión, necesario para entender un poco estos hechos, Crítica de las Ideologías, del profesor de Teoría Política ya fallecido, Rafael del Águila. Recuerdo que planteé distintas reflexiones que me surgieron entre las que destaqué el europeísmo como una ideología que utiliza políticas de mesura. También planteaba la dificultad para establecer un sentir europeísta, que las ciudadanas y ciudadanos que vivimos en la Unión Europea asimilemos los valores que alimentan tal ideología. Por último, hacía una distinción entre los conceptos de aceptación y tolerancia.

La explicación de estos hechos a través de la ausencia de tolerancia puede ser baladí, inconclusa o laxa. No obstante, veo necesario que la sociedad se cuestione estos ataques desde el enfoque de la tolerancia, o mejor dicho de la intolerancia que se produce entre grupos, entre personas diferentes, en la constante lucha que existe entre un grupo dominante que no permite ningún margen de espacio a los demás, a los diferentes. Si pretendemos acotar el espacio al otro, al diferente, estamos atentando contra la característica fundamental del ser humano, la diversidad. Si no creamos los espacios necesarios para dar cabida a nuestras diferencias estaremos dejando la puerta abierta al racismo, la xenofobia, el genocidio, la exclusión social, la desigualdad. Si no educamos a nuestras generaciones futuras en la aceptación y tolerancia como valores, estaremos dando rienda suelta a que nuestra sociedad asimile e imponga pocos modos de vida, mientras excluimos muchos modos de vida.
Por lo tanto, en nuestras manos está la posibilidad de que dejen de aflorar el odio, la venganza, la xenofobia, porque no tenemos la libertad de decidir quien vive y quien no.
Porque nuestra condición de seres humanos tiene que bastar para poder vivir y deambular en cualquier punto geográfico de nuestro planeta. Porque lo absoluto no puede prevalecer sobre lo relativo.




















miércoles, 13 de mayo de 2015

La decadencia de lo exclusivo.

Hace seis años asistí a un curso de verano ofertado por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En el curso se conmemoraba los 30 años de democracia en España, con ponentes de prestigio en los ámbitos judicial, politológico, sociológico y periodístico.

Hoy me voy a detener en la ponencia que impartió el director del diario Correo de Andalucía en Sevilla. Puso el eje central en el papel que jugó la prensa en la Transición. También puso énfasis, con la aparición de las nuevas tecnologías y una población cada vez más interconectada, en la desaparición de una sección fetiche en los periódicos: la exclusiva. En la era de Internet, los medios de comunicación, sobretodo la prensa, han tenido que desprenderse en mayor medida de esta sección como una forma de atraer al lector.

A lo largo de los últimos 300 años de nuestra historia, los seres humanos hemos presenciado acontecimientos en los que pensábamos que serían exclusivos de esa época en concreto. Sin embargo, en lo que llevamos de la segunda década del siglo XXI, muchas tardes nos hemos sentado a comer viendo o escuchando noticias sobre sucesos que están ocurriendo a miles de kilómetros de nuestra casa y que pensábamos que eran imposibles de que volvieran a ocurrir. Es verdad que el hecho histórico en sí es irrepetible, pero el trasfondo que subyace no. Porque detrás de un conflicto bélico se encuentra el interés de una de las partes o las partes por querer dominar o destruir a la otra en pos de mantener una posición superior sobre el otro. Esto pasaba hace 300 años y sigue ocurriendo actualmente.

Porque la aniquilación de un grupo de personas o de una comunidad no es propia del estalinismo, el nazismo o los pogromos, sino que actualmente, en Oriente Próximo y en países del centro de África esto está pasando.

Trasladándonos un poco al ámbito de la política, observamos, como la gestión de los recursos que posee el Estado no solo depende única y exclusivamente de qué modo los gestione. Sino que en estos tiempos que corren, es igual o más importante lo que ocurre y lo que nos influye desde el exterior que el día a día de lo que esté pasando en nuestro país. Porque al fin y al cabo la inversión extranjera influye en mayor medida a la hora de posibilitar, por ejemplo, la creación de puestos de trabajo. Por lo tanto, lo exclusivo de una buena o mala gestión ha perdido en gran parte su valor.


Por último, creo que después de todo esto, se debe de reflexionar que en nuestras sociedades, en cualquier parte del mundo, la intolerancia, la no aceptación del otro, del diferente, el creernos superiores a cualquier raza o étnia, el prejuicio estaban presentes hace 300 años, estuvieron también presentes durante los pogromos, el nazismo, el estalinismo o cualquier acto de matanza colectiva existente en todo este tiempo. Y están aún más presentes hoy, 13 de mayo de 2015.

sábado, 6 de julio de 2013

Una Política Exterior particular.

Desde que se instauró la democracia en España tras la dictadura del general Francisco Franco, la Política Exterior española nunca ha perseguido unos objetivos claros y definidos, hasta el punto de plantearse si España ha tenido y tiene Política Exterior. En la primera etapa socialista, de la mano de Felipe González, ésta se caracterizó por el establecimiento de las relaciones internacionales hacia los países de Iberoamérica con el comienzo de las Cumbres Iberoamericanas a principios de la década de los noventa.

Durante la etapa de José María Aznar, la Política Exterior dio un giro cuasi radical. Ésta estuvo centrada en la profundización de las relaciones con Estados Unidos y los Estados con gobiernos con una tendencia liberal en sus políticas. El acontecimiento más importante de esta etapa fue la decisión de participar en la Guerra de Irak en 2003 ofreciendo apoyo logístico a las tropas invasoras. Las consecuencias de esta decisión fueron la animadversión hacia España de potencias europeas importantes como Alemania o Francia, por un lado, y el mantenimiento de las buenas relaciones con Estados Unidos y el Reino Unido principalmente, por otro. Esto tiene un alto coste de oportunidad a la hora de establecer acuerdos comerciales con países que tuvieron una postura distinta a la llevada a cabo por España.

La decisión de participar en el conflicto iraquí le granjeó al Gobierno de José María Aznar numerosas protestas sociales, lo cual, socavaba la legitimidad de tal decisión, ya que también en la Cámara Baja ninguna formación distinta del Partido Popular decidió secundar la intervención.

La vuelta de los socialistas con José Luís Rodríguez Zapatero conllevó otro giro en la Política Exterior española. Ésta se inauguró con la retirada de las tropas de Irak. Con esta decisión, Zapatero cumplía así con una de sus propuestas estrellas en la campaña electoral de 2004 y de paso legitimaba su acción de gobierno durante la legislatura. También es destacable la vuelta a las relaciones con determinados Estados de América del Sur, especialmente, los gobiernos con una clara tendencia izquierdista. También es destacable la ausencia de contactos con la Administración Bush debido a la retirada de las tropas españolas del país asiático.

En definitiva, hemos observado cómo se han producido distintos vaivenes en las relaciones internacionales de España al hilo del partido político que ha gobernado. Esto hace indicar que en España nunca ha existido un consenso claro a la hora de definir una Política Exterior sólida y clara que ha perjudicado notablemente a la imagen de España en el exterior.


domingo, 3 de marzo de 2013

¿Qué es la democracia?

El título que encabeza este artículo bien podría ser el título de un capítulo de cualquier manual de ciencia política. Pero hoy no escribo para reproducir aquí lo redactado en manuales politológicos, tampoco será una contestación a la pregunta que encabeza este artículo.

Cuando pensamos en democracia, la primera imagen que se nos viene a la cabeza, la mayoría de las veces, es la acción de depositar un trozo de papel en una urna. También, si hacemos un repaso histórico de la implantación de la democracia en países y ciudades, pensaremos en la polis ateniense y el modelo democrático de asamblea, en el que “todos” los ciudadanos de Atenas participaban en las decisiones políticas. Recordemos también que en aquella época no se consideraban ciudadanos ni a los esclavos, ni a las mujeres, por lo tanto no podían participar en el devenir político ateniense.

Sin embargo, si pensamos en el modelo de democracia liberal o democracia representativa actual, debemos de fijarnos en los comienzos del sistema parlamentario inglés, que resultó un sistema político revolucionario en el que su objetivo era evitar la tiranía del monarca británico contra la burguesía inglesa. Este modelo de representación política ha perdurado y sigue perdurando de forma estable, exceptuando el período previo de entreguerras y durante la II Guerra Mundial con la aparición del fascismo como contraposición a la democracia representativa y los mecanismos y componentes con los que se forma.

Desde el comienzo de la crisis económica, allá por el año 2007 hasta hoy, se ha mostrado paulatinamente como las instituciones políticas de los Estados occidentales no han sido capaces de amortiguar los efectos que ha producido el estallido de la burbuja inmobiliaria primero, y la crisis crediticia de ahora. Esto ha conllevado una merma de los recursos de los individuos y familias más desfavorecidos que ha hecho que el nivel de desigualdad social aumentase. Por consiguiente, ha dado lugar a que se produjera la desconexión total entre la sociedad y sus representantes políticos. La imagen que se ha mostrado y se muestra todavía es de una perfecta incompetencia para gestionar las distintas crisis que se han originado; no solo económica, sino social y de valores.  El descontento y el desánimo hacia la élite política se ha traducido en numerosas manifestaciones, huelgas generales, concentraciones ante la sede central del partido de gobierno y resultados muy negativos en las distintas encuestas realizadas por empresas demoscópicas, sobre todo en contra del liderazgo que ejercen Mariano Rajoy Brey y Alfredo Pérez Rubalcaba en sus distintas formaciones políticas. Mientras, las declaraciones de varios personajes políticos poniendo el foco de atención en los límites de la protesta ciudadana no hacen más que aumentar el grado de crispación social y política.

En esta tesitura tenemos que hablar de democracia de máximos y de mínimos. A la élite económica y política para sobrevivir solo le hace falta un modelo democrático estrecho o mínimo en forma de poca transparencia en la administración, o algo que está muy de moda ahora, las ruedas de prensa sin preguntas. Sin embargo, la ciudadanía necesita que las líneas rojas de la democracia se maximicen en forma de mayor transparencia en los asuntos concernientes con el Gobierno.

Por lo tanto, esta situación ha desembocado no en una crisis de la democracia en general, sino de la democracia representativa en particular y de los mecanismos que la componen. La participación cada vez menos se canaliza a través del partido o representante político sino que surge de modo espontáneo y en grupos heterogéneos.  

A fin de cuentas, la democracia es un elemento muy necesario para los ciudadanos, no fue creada por otro motivo que el permitir la participación de estos.

domingo, 20 de enero de 2013

La legislatura prorrogada.


Estas semanas atrás se ha escrito mucho y se ha comentado todavía más sobre la salud de Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y su más que notable ausencia en la jura del cargo como máximo mandatario el 10 de enero. Lo escrito siempre ha estado en torno sobre la salud de Chávez y la consideración como legítima o no la ausencia de la toma de posesión del cargo.

El oficialismo se mostró despreocupado porque Chávez no acudiera al acto, considerándolo un mero “formulismo”. Mientras, la oposición y los distintos medios de comunicación se mostraban inquietantes por la falta de información y transparencia sobre la salud del líder venezolano.

El acto de jurar el cargo, es cierto que es un simple “formulismo”, pero por eso no deja de tener su importancia dentro del sistema político, de cualquier modelo democrático occidental. De hecho, hay numerosos actos en cualquier sistema político, que se observe, que son simplemente ceremoniales pero que si no se producen en el devenir del proceso estaríamos ante un sistema político con ciertas lagunas, ambigüedades y excepcionalides.

Por otro lado, esta ausencia se percibe de dos maneras. La falta de poder que se crea, ya que Chávez es el alma máter de la “revolución” bolivariana y el máximo exponente para las clases populares, todo pasa o pasaba por la decisión de Hugo. Después, estamos ante un chavismo sin Chávez, cosa bastante peligrosa para un movimiento que depende de un líder con un alto grado de carisma entre gran parte de la sociedad venezolana. También habría que estar atentos el cómo gestiona este gran problema los dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela. Además de que consideren legítimas o no las medidas a tomar por el equipo encabezado por Nicolás Maduro por parte del electorado que depositó su confianza en Hugo Chavéz. De todo esto también es importante observar la estrategia política a seguir de la oposición de esta coyuntura, si va a ser capaz de desquitarse de los estigmas asociados por parte del oficialismo y ofrecer una gestión diferente al chavismo en temas de seguridad ciudadana, relaciones comerciales, internacionales, etc.

Por lo tanto, esta situación nos lleva a reflexionar que el 10 de enero de 2013 no comenzó una nueva legislatura en Venezuela, sino todo lo contrario, una prorrogación de la anterior legislatura. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Una lectura social... y política.


El viernes, 14 de diciembre, el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) presentó el Barómetro de Opinión Pública de Andalucía. De los resultados de la encuesta se pueden hacer numerosas y muy variopintas interpretaciones. Aquí solo haré dos, una social y otra política. Las dos no tienen correlación alguna pero son complementarias. La lectura social del barómetro, en estos tiempos que corren, se hace necesaria al observar el dato que nos muestra como un 60,8% de los encuestados rechaza la entrada de personas de otros países, junto con la distinción que se produce entre los inmigrantes que están trabajando y los que se encuentran en situación de desempleo que resulta un total del 48,4% de los encuestados. Esta diferenciación supone ya de por sí un claro rechazo e intolerancia hacia el inmigrante, hacia el diferente. Situación que deberían de tener muy en cuenta las instituciones y en su caso, implementar determinadas políticas públicas para que el rechazo y el conflicto social y étnico no surjan.

En el apartado político las interpretaciones que se puedan ofrecer pueden ser objetivas o subjetivas. Dependiendo de quien haga tales interpretaciones. Los resultados del barómetro permiten mostrar una explicación bastante pesimista, no hacia la política en sí misma, sino a lo establecido, es decir, a las formaciones de tipo institucional como son el PSOE y el PP. La desaprobación del Gobierno de la Junta de Andalucía, con un 50% de los encuestados, se podría explicar también a través del rechazo hacia lo establecido, el establishment. Mientras, la caída del PP en estimación de voto de diez puntos porcentuales se debe a la ausencia de un líder conservador para Andalucía eficaz y carismático y las medidas  que está tomando el PP desde el gobierno central y la imagen que se ofrece desde determinados medios de comunicación.

Si la caída en estimación de voto de PP y PSOE es significativa, lo es aún más el aumento en cinco puntos porcentuales en intención de voto de IU, una formación que gobierna en coalición la Junta de Andalucía, sin embargo, la imagen de la formación no está tan denostada, al tener el mayor peso en el ejecutivo andaluz.

Por lo tanto, el objetivo de las dos principales formaciones del subsistema autonómico de partidos andaluz no debería de ser la victoria en las próximas elecciones autonómicas, sino volver a tener la capacidad de convencer, de dar soluciones creíbles a la sociedad.


viernes, 9 de noviembre de 2012

La hora de Barak.


El martes, 6 de noviembre, no hubo un cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos como algunas encuestas vaticinaban. Sino todo lo contrario, repitió victoria Barak Hussein Obama con una amplia ventaja sobre su rival del Partido Republicano, Mitt Romney. Las elecciones presidenciales americanas se celebraban en un contexto de crisis económica. A priori, parecía que pesaba más la gestión de la administración Obama que otra cosa a la hora de acudir a las urnas. Sin embargo, hubo elementos y acontecimientos que no se tuvieron en cuenta por parte de los organizadores de las distintas campañas. Las encuestas fueron muy variopintas y a lo largo de la campaña no han dado siempre el mismo resultado en intención de voto. En el primer tramo de ésta, las lideraba el candidato demócrata. Cuando se celebraron los tres debates, de los cuales, Romney ganó el primero y Obama el último, las encuestas ya no daban un claro ganador de los comicios, sino que en casi todas se daba un empate técnico o un ganador por estrecho margen en otras. Así siguieron hasta la apertura de la jornada electoral.

Barak Obama se presentaba como candidato en una situación de desgaste de su imagen y de la gestión de estos cuatro años. En el que ha tenido que cambiar el discurso, dejarse de las buenas promesas que le sirvieron para ganar en el 2008, y centrarse  en ofrecer de manera eficaz la continuidad de su gestión. La campaña del candidato demócrata ha ido orientada a los grupos sociales más desfavorecidos que a su vez se sitúan entre las clases menos altas de la estratificación social estadounidense. Prueba de ello es la relevancia que ha tenido el voto de la población hispana en estas elecciones. Casualmente, el voto hispano suele residir entre las clases media y baja. En mi opinión, creo que ha tenido una especial repercusión la propuesta de Obama de cambiar los requisitos para regularizar la situación de un sector bastante amplio de la población hispana que está sin permisos de residencia en suelo estadounidense.

En cuanto al candidato republicano, Mitt Romney. Ha estado siempre rodeado por la ambigüedad, ha cometido errores en sus discursos, por los que le han pasado algo de factura y ha tenido filtraciones que no se podía permitir el lujo de tenerlas, como el vídeo en el que pedía el voto en una cena rodeado de personas acaudaladas, filtrado por la revista Mother Jones. Sin embargo, el ex – gobernador de Massachusetts tuvo momentos álgidos en su carrera a la presidencia, como la victoria en el primer debate de los tres que se celebraron o la elección como candidato a vicepresidente del congresista republicano Paul Ryan.

Por último, cabe destacar que si en 2008 ganó un candidato relativamente joven, afroamericano, con un discurso cargado de buenas promesas como el cierre de Guantánamo o lo referente al modelo sanitario que impera en EE.UU, todo esto bajo la “marca” Obama. En estas elecciones, Barak ha tenido que desprenderse de todo esto. Ofrecerle al electorado estadounidense propuestas más realistas, cercanas a lo posible. Tratar de convencer que su gestión aún estaba por acabar y que esa fecha de finalización se sitúa en noviembre de 2016. Por lo tanto, estamos ante un nuevo presidente, con una gestión diferente del día a día de la nación americana y en el escenario internacional.

martes, 23 de octubre de 2012

Confianza.


Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra confianza, de entre sus distintasacepciones,cabe resaltar la siguiente: “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

La confianza suele estar presente en numerosas relaciones, tanto individuales como de grupos. Ésta casi siempre se utiliza para nivelar la relación existente. Si el nivel de confianza es alto, habrá un alto grado de compromiso entre los individuos. Sin embargo, si la confianza apenas existe en la relación entre los grupos o simplemente dentro del mismo, no hablamos ya de confianza, sino todo lo contrario, de desconfianza.
Este domingo pasado se celebraron elecciones autonómicas en las comunidades autónomas de País Vasco y Galicia. El resultado fue gratificante para algunos y desastroso para otros. La conclusión de las elecciones se puede explicar de determinadas maneras. Sin embargo, hoy lo voy hacer partiendo de la palabra confianza y su contraria, la desconfianza.

En Galicia, el resultado electoral era el que ya avisaban las encuestas. Mayoría absoluta en el parlamento gallego por parte del Partido Popular. No obstante, este tipo de mayoría se ha granjeado con un menor número de votos, consiguiendo en total 653.934, frente a los 789.427 conseguidos en 2009. El Partido Socialista de Galicia digamos que fue el gran perdedor de la jornada electoral gallega, perdiendo algo menos de diez puntos porcentuales con respecto a 2009. El otro gran triunfante del domingo electoral fue Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que consiguió desbancar al Bloque Nacionalista Galego de la tercera posición. Con lo cual, el parlamento de Galicia pasa de tener las tradicionales tres formaciones políticas a tener cuatro partidos políticos distintos en la cámara autonómica.
Esto se puede traducir de la siguiente manera: el Partido Popular goza de un estimable apoyo en Galicia, con un líder fuerte como es Alberto Nuñez Feijóo, que durante la campaña electoral se ha intentado desmarcar de la gestión de la crisis realizada hasta el momento por Mariano Rajoy. En cuanto al PSdeG, el comienzo de la crisis económica todavía se identifica con el partido que gobernaba entonces, si a ello le sumamos a que el candidato era simplemente eso, un candidato que no ha sabido ganarse la confianza del electorado gallego. De forma concluyente, podríamos decir que nos encontramos ante una derecha muy fuerte, una izquierda débil y dividida, y un  descontento hacia las formaciones políticas que se mantiene, pero en menor medida.

En el País Vasco la situación política ha cambiado totalmente. La victoria del Partido Nacionalista Vasco con 27 escaños se vuelve a revalidar. Resulta paradójico, porque el PNV ganó las elecciones con 3 escaños más, sin embargo no le dio acceso al gobierno vasco. Esto se debe en gran parte a la pérdida de 11 puntos porcentuales en votos del Partido Socialista Vasco de Euskadi, a ello habría que añadir la pérdida de 3 escaños del Partido Popular. Con lo cual, imposibilita programar una coalición entre estas dos formaciones políticas. Y pasamos, en mi opinión, al gran vencedor de la jornada electoral vasca: EH Bildu con 21 escaños. Esta formación abertzale concurre a estos comicios en un contexto de paz. Ya en las elecciones municipales del año pasado se vislumbraba el peso político que podía tener. Hemos de recordar que la participación de EH Bildu es el efecto causado por el abandono de la violencia por parte de ETA. El resultado electoral de Bildu pone en una auténtica tesitura al PNV, obligándolo a gobernar en mayoría simple con acuerdos puntuales con las formaciones con más representación en el parlamento vasco.

De las elecciones autonómicas se pueden sacar dos conclusiones bien diferenciadas y definidas. En Galicia, el Partido Popular sabe obtener muy la confianza del electorado, y a su vez, aprovechar muy bien los despropósitos de la oposición.

En el País Vasco se produce una situación algo incómoda en relación con el Gobierno de España, pues el apoyo de Bildu es bastante amplio, lo cual puede ser molesto a la hora de mantener el status territorial de España. Porque si Bildu no plantea políticas en torno a la independencia del País Vasco crearía mucha incertidumbre en su masa social. Por lo tanto, esa confianza deposita en Bildu a lo largo de la legislatura se puede desgastarse o aumentarse. 


sábado, 20 de octubre de 2012

El Nobel de la paz y la Unión Europea.


El premio Nobel de la paz es un galardón que se entrega desde su nacimiento, desde 1901, junto con el de física, química, medicina y literatura. El Nobel de la paz, a lo largo de los años ha sido un premio controvertido en el sentido de quien lo ha recibido y quién no. Entre los galardonados controvertidos se pueden encontrar Henry Kissinger, Yaser Arafat, Barack Obama, con su guerra justa, o Liu Xiaobo. Sin embargo, entre los que destacan por no recibirlo se encuentra Mahatma Gandhi. También hay que destacar que este premio Nobel tiene una repercusión mediática, a veces, exacerbada. La cual, no la tienen los otros premios.

Este año, el premio Nobel de la paz ha sido para una institución, la Unión Europea. Ésta ha sido elegida este año por su trayectoria y por tratar de establecer la paz en las distintas regiones que antaño se caracterizaban por el conflicto bélico cuasi permanente.

La construcción de la UE se ha caracterizado por el establecimiento de acuerdos económicos bilaterales y multilaterales. De hecho, el germen de la UE se considera a la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en 1951, que lo formaron seis Estados: Alemania Occidental, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Esto, a fin de cuentas se trata de un acuerdo comercial, en el que puede tener su fecha de caducidad. Con esto, trato de exponer que mantener una unión a través de motivos económicos puede resultar bastante fácil de establecer. Sin embargo, puede ser algo complejo de mantener. Lo estamos viendo durante estos meses como los distintos Estados tiran cada uno por su lado, mientras que otros se van a la deriva y otros tantos intentan de imponer sus propuestas a los que están en apuros. Por lo que resulta complicado poner puntos en común en lo económico.

En mi opinión, la UE carece de lo más importante a la hora de establecer una unión política y territorial, como puede ser la tolerancia y el respeto hacia el diferente, hacia el otro. Aceptación de los distintos pueblos y comunidades europeas entre sí.

La crisis económica ha sacado a la luz estas carencias tan importantes en un lugar tan diverso como es la Unión Europea.

viernes, 10 de agosto de 2012

Sistema de despojos.


El sistema de despojos (spoil system en inglés) en ciencia política, hace referencia a las maniobras que realizan los partidos políticos cuando llegan al gobierno al colocar a sus allegados en los distintos puestos en las instituciones y organizaciones del Estado. Esto supone que determinadas personalidades que acceden a estas posiciones lo hagan por motivos como el amiguismo o simplemente por haber sido uno de los seguidores del líder durante la campaña. Estos motivos, a fin de cuentas, son muy distintos a los de la meritocracia. En la cual, a la hora de acceder a ocupar un cargo, lo hace por motivos puramente profesionales y de pertenencia al partido.

Desde que se regulara el estatuto de la televisión pública con la Ley 4/1980, la radiotelevisión española ha proporcionado una información y un servicio muy sesgado, siempre dando trato de favor hacia el partido que estaba en el Gobierno en detrimento de una cierta imparcialidad en la información.
Esto dejó de ser así en gran parte tras la victoria del PSOE el 11 de marzo de 2004. Durante las dos legislaturas de José Luís Rodríguez Zapatero se puso en marcha una gestión de la Radiotelevisión Española más imparcial, la cual, consiguió índices de audiencia considerablemente altos, en especial, en los informativos de la tarde y de la noche, que llegaron a ser los mejor valorados. También hay que decir que durante esta etapa se produjo una cierta privatización del conglomerado de comunicación público.

Lo ocurrido la semana pasada con el despido de varios profesionales de sus respectivos programas de televisión y de radio de RTVE puede servir de ejemplo de la descripción del sistema de despojos que hice en el primer párrafo. De la forma que se han producido los cambios en los determinados programas induce a pensar en eso. Una práctica que parecía haberse radicado en estos últimos ocho años, parece que vuelve a surgir. Esto puede tener un doble efecto. Evitar a periodistas que le sean incómodos al gobierno, pero el otro podría ser un considerable rechazo a la cadena en forma de índice de audiencia.

Los partidos políticos ya tienen de por sí medios de comunicación afines, ¿por qué controlar ideológicamente al ente público? ¿Por qué cambiar algo que va bien?

Los ciudadanos que vivimos en España tenemos derecho o la obligación de demandar una Radiotelevisión Española neutral y despolitizada.

viernes, 6 de julio de 2012

El delfín amotinado.


La cumbre de la Eurozona celebrada justamente hace hoy una semana fue de todo menos aburrida. La gran parte de los socios esperaban tensiones entre Angela Merkel y François Hollande, también estaban atentos a las nuevas exigencias de la canciller y las posibles medidas a tomar desde el BCE.

Pero no ocurrió tal que así. Nadie esperaba que el “enviado” Mario Monti se arremolinara en contra de las exigencias de Merkel y sus seguidores, los primeros ministros de Holanda y Finlandia entre otros. Monti, en una acción parecida a la que ponen en marcha muchas veces los reclusos en cárceles de Centroamérica para exigir mejores condiciones, provocó un motín en el seno de la Unión Europea, amenazó con dimitir de su puesto de primer ministro de la República de Italia si no se tomaban las medidas necesarias para que la tensión se relajara en los mercados de deuda, principalmente, español e italiano. 

De esta reunión se pueden sacar varias conclusiones llamativas. En primer lugar, la actitud de nuestro presidente del gobierno, que parece que le gusta bailar diferentes valses con diferentes actores. Mientras el señor Mariano se encontraba todavía con la euforia de haber ganado las elecciones, estaba dispuesto a bailar con Merkel, a seguir sus pasos. Sin embargo, ahora que el estado de euforia se acabó, se choca de frente con la realidad española, le guiña un ojo al “enviado” y al socialista Hollande.

Otra conclusión podría ser, que continuamos mirando hacia nuestro interior, hacia los intereses nacionales. Para nuestros líderes europeos salvar el euro es importante, pero para nuestra nación en sí misma, no para la Unión. Ésta siempre se ha encontrado en un segundo plano y seguirá al menos un lustro estando en el mismo lugar. Para Alemania la caída de la moneda supone desestabilizar su economía, esto no solo ocurre con el país germano sino con todos los miembros la Eurozona.

A todo esto, observamos o no queremos observar como la pobreza aumenta, la desigualdad aumenta y la clase política no está la altura de las circunstancias. Es un terreno bastante fértil para lo que ya todos sabemos… o deberíamos saber.

sábado, 28 de abril de 2012

Cuestión de interés


Domingo 22 de abril de 2012. Se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. François Hollande queda en primer lugar tras sacarle a Nicolás Sarkozy poco más de un punto porcentual y en tercer y (preocupante) lugar Marine Le Pen. La cobertura mediática de los comicios fue gigantesca en el mundo occidental en general y en la Unión Europea en particular, indicando un detalle algo irrisorio con respecto a la ley electoral de no poder ofrecer datos electorales a las 20:00 del mismo día, dando lugar a que los ciudadanos franceses tuvieran que acudir a medios francófonos fuera del país, como Bélgica o Luxemburgo. Volviendo al ámbito de la cobertura mediática en las elecciones, a los europeos o a algunos Estados europeos mejor dicho parecía que nos iba la vida en el resultado electoral. Esto da claras señales de los problemas que se enfrenta la UE además de la crisis de deuda.

Varios de ellos son los siguientes: el grado de desapego a la Unión y a las instituciones que existe es altamente preocupante y el segundo de los problemas es el demasiado protagonismo político que tienen y van a seguir teniendo en los próximos años los diferentes países, en especial, Francia, Alemania y Reino Unido y sus correspondientes líderes políticos. Las instituciones políticas de la UE no se están reforzando ni un ápice, se quiere un gobierno económico común pero no se puede. Esto puede crear una gran frustración en el seno de la Unión.

La Unión Europea será la verdadera protagonista de la política internacional cuando existan líderes europeos, no líderes ingleses, alemanes, franceses o españoles. Será la verdadera protagonista cuando unas elecciones de un determinado Estado tengan menos repercusión política y mediática que las elecciones al Parlamento Europeo.

Mi pregunta es: ¿Qué queremos los ciudadanos de la Unión Europea?

miércoles, 21 de marzo de 2012

El efecto rebote

En los deportes de pelota, véase  fútbol, hockey hierba o voleibol, el rebote de la pelota juega un papel mucho más que decisivo en algunas acciones del juego, inclinando el resultado en uno u otro sentido, o simplemente para poner las tablas en el marcador. Al fin y al cabo, el rebote se hace inevitable, forma parte del lance del juego.

El sondeo de Metroscopia publicado el sábado 17 de marzo en el diario El País, estimaba que el Partido Popular obtendría la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz con un total de 59 escaños, frente a los 41 del Partido Socialista Obrero Español. De esta estrepitosa debacle se sacan varias conclusiones posibles. Varias de ellas eran las siguientes: el presumible voto de castigo a los socialistas, dándoles el apoyo a los populares o la inmovilización de los indecisos.

Me centraré en el primer caso. Que el votante de izquierdas ejecute un voto de castigo, en mi opinión, es tirarse piedras en su propio tejado, debido a que los más que probables recortes que aplique el PP van a ser diferentes a los recortes que ponga en marcha el PSOE en la próxima legislatura, porque estos dos partidos políticos tienen apoyos diferentes y la base social es diferente, es decir, el PP pondrá en marcha políticas muy distintas a las del PSOE porque la demanda de los ciudadanos también variará. Por lo tanto, el votante en potencia del PSOE no se va a sentir representado ni beneficiado a la hora de que el gobierno de Javier Arenas tome las medidas que él crea oportunas. Entonces, es cuando se produce un efecto rebote, causado por el desencanto existente de los votantes de izquierdas hacia el PSOE, votan al PP, pero luego, la medidas que se dispongan perjudicarán en mayor o menor medida a la masa social de izquierdas. Al fin y al cabo, alternativa a los recortes y al gasto público hay, claro que la hay, porque en política nada es absoluto y todo es relativo.

En mi opinión, el 25 de marzo, es nuestro día, el día de los ciudadanos andaluces que tenemos un compromiso, no con los partidos políticos, ni con nuestras ideas, sino con nuestros derechos, un derecho a participar en política, a que nuestra decisión se vea reflejada en una papeleta, a recuperarle el valor que ha perdido en estos últimos años y en especial en estos últimos meses. Este domingo el compromiso será con nosotros mismos. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Una de liderazgo.


Para construir un liderazgo eficaz se precisan varios factores a cumplir, además de ganar votaciones en congresos. El primer factor consiste en reconocer los bienes públicos y las metas comunes que el grupo en cuestión persigue. El segundo factor se caracteriza por tener la capacidad de movilizar los recursos colectivos y el esfuerzo de los componentes del grupo. Por último, debe de ser capaz de crear y asegurar la confianza colectiva, la identidad y la cohesión del grupo con el fin último de asegurar una cooperación sostenida.
Hace una semana en el 38º Congreso del PSOE, los delegados tenían que votar a uno de los dos candidatos a la secretaría general del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, respectivamente. Estos dos candidatos, en mi opinión, podrían cumplir perfectamente los requisitos mencionados anteriormente para construir un liderazgo. No obstante, el que es elegido secretario general no es el que mejor cumpla tales factores del liderazgo, sino que se tienen en cuenta otros factores en la elección del máximo mandatario del partido. Como pueden ser el carisma, los apoyos que tengan cada uno dentro de la formación o simplemente las relaciones que existan entre las distintas federaciones y agrupaciones.

Alfredo Pérez Rubalcaba asistía al congreso con numerosos apoyos, especialmente de la “vieja” guardia del partido, además de numerosas federaciones, mientras, Carme Chacón acudía con el apoyo del PSC en bloque y los firmantes del manifiesto “Mucho PSOE por hacer”, entre los que apoyaban dicho manifiesto se encontraban miembros tan destacados como: Juan Fernando López Aguilar, Cristina Narbona o Francisco Caamaño.

Los que apoyaban a Rubalcaba lo hicieron en base a la experiencia que tenía éste dentro de los gobiernos socialistas o tan controvertidas declaraciones como la de evitar la catalanización del partido. Esta postura es muy discutible y a su vez se justificaría por el temor que tenían estos a la influencia que podría tener el PSC sobre el PSOE. Sin embargo, los que respaldaron a Chacón esgrimían el “aire” nuevo que iba a proporcionar al partido, un “aire” de cambio, de mirar al presente y al futuro, corrigiendo los errores del pasado, dejar de estar ensimismados en nuestro interior, de abrirnos a la sociedad, haciéndola partícipe del cambio.
El resultado es bien sabido por todos, la victoria de Rubalcaba sobre Chacón por 22 votos; una victoria muy apretada que podría haber dado lugar a una confrontación de fuerzas, pero que presumiblemente no ha ocurrido, debido a que la formación de la ejecutiva federal se incluyó a personas de la candidatura de Carme. Esta integración despertó discrepancias entre algunos miembros y dudaron de que fuera tan integradora, mientras que otros se daban por satisfecho con la composición.

Para concluir, la secretaría general de Rubalcaba la definiría como un cambio para que todo siga igual. Mientras, la de Carme la hubiera definido como un intento de adaptar al partido a los nuevos tiempos, a las nuevas exigencias de la sociedad española en general y de la izquierda en particular.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El burócrata y el político

Max Weber, sociólogo, politólogo y jurista alemán, denominó burocracia a lo que en épocas anteriores a él, lo llamaban administración, aunque hoy en día, se siguen utilizando los dos términos para referirse a la misma cosa. La burocracia es un tipo de organización, que por naturaleza, es extensa, está presente en el ámbito económico, religioso o educativo. Podríamos decir, que en la actualidad, la burocracia, como forma de organización se hace imprescindible para la correcta funcionalidad del Estado. Éste tiene la necesidad de dotarse de un gran número de burócratas, divididos en distintas áreas, grupos y subgrupos y en diferentes niveles. Esto da lugar, a una alta especificidad del burócrata inmerso en una jerarquía fuertemente rígida, ajena a los vaivenes de cada Estado democrático en el siglo XXI.
El burócrata y el político son dos figuras diferenciadas, pero que se relacionan entre sí. El burócrata dentro de una jerarquía, está condicionado a la especialización, a la subordinación y a la fidelidad con sus superiores. El político, sin embargo, está condicionado por otros factores. Éste se caracteriza por la lucha por el poder, por ser la cabeza visible en la jerarquía burocrática, es decir, es el responsable último en su campo de acción y por la disputa de los votos en período de elecciones. Para simplificarlo un poco más, diríamos que el burócrata es un sujeto especializado, experto dentro de un determinado ámbito, mientras el político, está capacitado (o debería de estarlo) y legitimado para tomar decisiones.
Lo que acabo de describir es una clara diferenciación de quien está fuera del Estado, el político, y quien está dentro del Estado, el burócrata. Indico esto, porque en estos días hemos visto, a mi parecer, algo fuera de lo habitual, de la norma. Hemos presenciado la dimisión de dos primeros ministros y en su lugar han “colocado” a dos técnicos, dos especialistas en el ámbito de la economía. Muchos pensarán, que sí, es lo correcto, como estamos en un momento de crisis económica, lo lógico es que el que tenga el timón sea especialista en economía y no un político. Sin embargo, el que tenía validez, legitimidad para manejar el timón eran Silvio Berlusconi en Italia y Yorgos Papandreu en Grecia respectivamente. En los medios de comunicación había notado la satisfacción de la dimisión de Berlusconi. Este señor podía simpatizar o no simpatizar, sin embargo, lo que hemos perdido de vista, es que ha dimitido una persona sin consultar a la nación y hay un primer ministro que ha “tenido” un 0% de confianza. Berlusconi y Papandreu tenían una legitimidad ofrecida por el electorado, pero que poco a poco esa legitimidad ha ido perdiendo peso a favor de inversionistas de Wall Street, Chicago, la City, Frankfurt o Milán, que exigían cambios en Italia y Grecia para comprar deuda de estos países, con una rentabilidad importante para los inversores. Ahora están tomando las riendas otras personas, que no han hecho campaña, no han ido a una ciudad, a un pueblo, a un barrio a pedir el voto, no tienen el apoyo de la soberanía popular de cada Estado.
Esto que ha ocurrido en estos días, para el ciudadano es bastante preocupante, porque cae en la cuenta, o debería de caer de que la decisión que toma cada cuatro, cinco o seis años se está convirtiendo poco a poco en agua de borrajas, este ciudadano ya no puede plantearse la democracia dentro de un ámbito nacional o local. En definitiva: ¿qué democracia queremos? ¿Estamos preparados para una nueva democracia? ¿Verdaderamente estamos preparados para la globalización? ¿Es el tiempo ideal para la formación de un partido político cosmopolita?