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viernes, 9 de noviembre de 2012

La hora de Barak.


El martes, 6 de noviembre, no hubo un cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos como algunas encuestas vaticinaban. Sino todo lo contrario, repitió victoria Barak Hussein Obama con una amplia ventaja sobre su rival del Partido Republicano, Mitt Romney. Las elecciones presidenciales americanas se celebraban en un contexto de crisis económica. A priori, parecía que pesaba más la gestión de la administración Obama que otra cosa a la hora de acudir a las urnas. Sin embargo, hubo elementos y acontecimientos que no se tuvieron en cuenta por parte de los organizadores de las distintas campañas. Las encuestas fueron muy variopintas y a lo largo de la campaña no han dado siempre el mismo resultado en intención de voto. En el primer tramo de ésta, las lideraba el candidato demócrata. Cuando se celebraron los tres debates, de los cuales, Romney ganó el primero y Obama el último, las encuestas ya no daban un claro ganador de los comicios, sino que en casi todas se daba un empate técnico o un ganador por estrecho margen en otras. Así siguieron hasta la apertura de la jornada electoral.

Barak Obama se presentaba como candidato en una situación de desgaste de su imagen y de la gestión de estos cuatro años. En el que ha tenido que cambiar el discurso, dejarse de las buenas promesas que le sirvieron para ganar en el 2008, y centrarse  en ofrecer de manera eficaz la continuidad de su gestión. La campaña del candidato demócrata ha ido orientada a los grupos sociales más desfavorecidos que a su vez se sitúan entre las clases menos altas de la estratificación social estadounidense. Prueba de ello es la relevancia que ha tenido el voto de la población hispana en estas elecciones. Casualmente, el voto hispano suele residir entre las clases media y baja. En mi opinión, creo que ha tenido una especial repercusión la propuesta de Obama de cambiar los requisitos para regularizar la situación de un sector bastante amplio de la población hispana que está sin permisos de residencia en suelo estadounidense.

En cuanto al candidato republicano, Mitt Romney. Ha estado siempre rodeado por la ambigüedad, ha cometido errores en sus discursos, por los que le han pasado algo de factura y ha tenido filtraciones que no se podía permitir el lujo de tenerlas, como el vídeo en el que pedía el voto en una cena rodeado de personas acaudaladas, filtrado por la revista Mother Jones. Sin embargo, el ex – gobernador de Massachusetts tuvo momentos álgidos en su carrera a la presidencia, como la victoria en el primer debate de los tres que se celebraron o la elección como candidato a vicepresidente del congresista republicano Paul Ryan.

Por último, cabe destacar que si en 2008 ganó un candidato relativamente joven, afroamericano, con un discurso cargado de buenas promesas como el cierre de Guantánamo o lo referente al modelo sanitario que impera en EE.UU, todo esto bajo la “marca” Obama. En estas elecciones, Barak ha tenido que desprenderse de todo esto. Ofrecerle al electorado estadounidense propuestas más realistas, cercanas a lo posible. Tratar de convencer que su gestión aún estaba por acabar y que esa fecha de finalización se sitúa en noviembre de 2016. Por lo tanto, estamos ante un nuevo presidente, con una gestión diferente del día a día de la nación americana y en el escenario internacional.

martes, 23 de octubre de 2012

Confianza.


Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra confianza, de entre sus distintasacepciones,cabe resaltar la siguiente: “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

La confianza suele estar presente en numerosas relaciones, tanto individuales como de grupos. Ésta casi siempre se utiliza para nivelar la relación existente. Si el nivel de confianza es alto, habrá un alto grado de compromiso entre los individuos. Sin embargo, si la confianza apenas existe en la relación entre los grupos o simplemente dentro del mismo, no hablamos ya de confianza, sino todo lo contrario, de desconfianza.
Este domingo pasado se celebraron elecciones autonómicas en las comunidades autónomas de País Vasco y Galicia. El resultado fue gratificante para algunos y desastroso para otros. La conclusión de las elecciones se puede explicar de determinadas maneras. Sin embargo, hoy lo voy hacer partiendo de la palabra confianza y su contraria, la desconfianza.

En Galicia, el resultado electoral era el que ya avisaban las encuestas. Mayoría absoluta en el parlamento gallego por parte del Partido Popular. No obstante, este tipo de mayoría se ha granjeado con un menor número de votos, consiguiendo en total 653.934, frente a los 789.427 conseguidos en 2009. El Partido Socialista de Galicia digamos que fue el gran perdedor de la jornada electoral gallega, perdiendo algo menos de diez puntos porcentuales con respecto a 2009. El otro gran triunfante del domingo electoral fue Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que consiguió desbancar al Bloque Nacionalista Galego de la tercera posición. Con lo cual, el parlamento de Galicia pasa de tener las tradicionales tres formaciones políticas a tener cuatro partidos políticos distintos en la cámara autonómica.
Esto se puede traducir de la siguiente manera: el Partido Popular goza de un estimable apoyo en Galicia, con un líder fuerte como es Alberto Nuñez Feijóo, que durante la campaña electoral se ha intentado desmarcar de la gestión de la crisis realizada hasta el momento por Mariano Rajoy. En cuanto al PSdeG, el comienzo de la crisis económica todavía se identifica con el partido que gobernaba entonces, si a ello le sumamos a que el candidato era simplemente eso, un candidato que no ha sabido ganarse la confianza del electorado gallego. De forma concluyente, podríamos decir que nos encontramos ante una derecha muy fuerte, una izquierda débil y dividida, y un  descontento hacia las formaciones políticas que se mantiene, pero en menor medida.

En el País Vasco la situación política ha cambiado totalmente. La victoria del Partido Nacionalista Vasco con 27 escaños se vuelve a revalidar. Resulta paradójico, porque el PNV ganó las elecciones con 3 escaños más, sin embargo no le dio acceso al gobierno vasco. Esto se debe en gran parte a la pérdida de 11 puntos porcentuales en votos del Partido Socialista Vasco de Euskadi, a ello habría que añadir la pérdida de 3 escaños del Partido Popular. Con lo cual, imposibilita programar una coalición entre estas dos formaciones políticas. Y pasamos, en mi opinión, al gran vencedor de la jornada electoral vasca: EH Bildu con 21 escaños. Esta formación abertzale concurre a estos comicios en un contexto de paz. Ya en las elecciones municipales del año pasado se vislumbraba el peso político que podía tener. Hemos de recordar que la participación de EH Bildu es el efecto causado por el abandono de la violencia por parte de ETA. El resultado electoral de Bildu pone en una auténtica tesitura al PNV, obligándolo a gobernar en mayoría simple con acuerdos puntuales con las formaciones con más representación en el parlamento vasco.

De las elecciones autonómicas se pueden sacar dos conclusiones bien diferenciadas y definidas. En Galicia, el Partido Popular sabe obtener muy la confianza del electorado, y a su vez, aprovechar muy bien los despropósitos de la oposición.

En el País Vasco se produce una situación algo incómoda en relación con el Gobierno de España, pues el apoyo de Bildu es bastante amplio, lo cual puede ser molesto a la hora de mantener el status territorial de España. Porque si Bildu no plantea políticas en torno a la independencia del País Vasco crearía mucha incertidumbre en su masa social. Por lo tanto, esa confianza deposita en Bildu a lo largo de la legislatura se puede desgastarse o aumentarse. 


sábado, 28 de abril de 2012

Cuestión de interés


Domingo 22 de abril de 2012. Se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. François Hollande queda en primer lugar tras sacarle a Nicolás Sarkozy poco más de un punto porcentual y en tercer y (preocupante) lugar Marine Le Pen. La cobertura mediática de los comicios fue gigantesca en el mundo occidental en general y en la Unión Europea en particular, indicando un detalle algo irrisorio con respecto a la ley electoral de no poder ofrecer datos electorales a las 20:00 del mismo día, dando lugar a que los ciudadanos franceses tuvieran que acudir a medios francófonos fuera del país, como Bélgica o Luxemburgo. Volviendo al ámbito de la cobertura mediática en las elecciones, a los europeos o a algunos Estados europeos mejor dicho parecía que nos iba la vida en el resultado electoral. Esto da claras señales de los problemas que se enfrenta la UE además de la crisis de deuda.

Varios de ellos son los siguientes: el grado de desapego a la Unión y a las instituciones que existe es altamente preocupante y el segundo de los problemas es el demasiado protagonismo político que tienen y van a seguir teniendo en los próximos años los diferentes países, en especial, Francia, Alemania y Reino Unido y sus correspondientes líderes políticos. Las instituciones políticas de la UE no se están reforzando ni un ápice, se quiere un gobierno económico común pero no se puede. Esto puede crear una gran frustración en el seno de la Unión.

La Unión Europea será la verdadera protagonista de la política internacional cuando existan líderes europeos, no líderes ingleses, alemanes, franceses o españoles. Será la verdadera protagonista cuando unas elecciones de un determinado Estado tengan menos repercusión política y mediática que las elecciones al Parlamento Europeo.

Mi pregunta es: ¿Qué queremos los ciudadanos de la Unión Europea?